siempre
barlovento, es
duro, como
para el bravo
que lleve el
viento en los pies.
Calcula y
corta el berrendo,
siempre el
rumbo corrigiendo.
Sesga el
piloto y ataja,
vuela,
devorando millas,
cuadra. Y con
dos banderillas
la astucia a
la astucia ultraja.