domingo, 15 de enero de 2017

La suerte de matar

            Ya culminó la danza de la muerte.
Dos cuerpos juntos arden en el mismo
cáliz. ¿Cuál de los dos caerá al abismo
del firmamento en la postrera suerte?

Ya los astros están conminatorios
y el humo espiran de su libamiento.
Sorbe de la alta copa un dios sediento
el légamo que escancian los ciborios.

Ebrios de gloria el toro y el torero
en la hecatombe zanjan la pelea.
El pulso hirviente estalla en el acero

y al meteoro incendia los topacios.
Una lava carnívora babea
el bufido que aterra los espacios.


                                                                  Rafael Gómez de Tudanca

jueves, 5 de enero de 2017

Chiquillos

           Chiquillos de mi calle
jugando al toro,
con plazas luminosas
hechas en corros,
corros de fantasías
de carne nueva,
corros de nueva sangre,
sangre torera.

Las plazas con faroles
son luminarias,
que alumbran las faenas
tan temerarias
de los chiquillos,
con sus baberos.
Pañuelos y tirantes
hechos toreros.

Muletillas de trapo
sin banderillas,
brindis a los balcones,
¡a sus chiquillas!
Pelirrojas coletas,
pecosas frentes,
golfillos ojos listos,
caras valientes.

Viejo mantel de mesa
hecho capote,
el rabo de una escoba,
el buen estoque.
Morrillos de madera
cuernos pelados,
anchos, viejos, con punta,
encampanados.

Que viene el toro, gritan,
que viene el toro;
es una bicicleta
con astas de oro.
Y el pedal, las espuelas;
el faro hocico,
y en medio el más valiente,
el más bonico.

Viva el torero, gritan,
viva el torero,
el flequillo es montera,
el palo, acero,
y un caramelo viene
desde una orilla,
el clavel más hermoso
de una chiquilla.

Las manolas se limpian
sus dos ojillos,
no saben qué les pasa,
son sus chiquillos,
los vecinos del barrio
que juegan a eso,
y se rifan la oreja;
va a ser un beso.

El primero que brindan
viendo a un valiente
(caracolas de angustia
algunas sienten).
Y entre rejas relucen
sus pecas de oro.
Y no ven bicicleta,
sólo ven toro.

Toros en las esquinas
blancas que brillan,
y la muerte en el trapo,
las bocas chillan,
gritan a sus toreros,
a sus vecinos,
y las manos en palmas
se hacen racimos.

A hombros van los valientes,
torero y otro,
es un juego de muerte,
un juego todo.
Juegos de los chiquillos
que hay en mi calle,
que quieren ser toreros
desde que nacen.


                                                                  Ismael Belmonte

domingo, 25 de diciembre de 2016

Natural

            De sombra y silencio el toro,
de luz y sombra el torero.
Desde el cielo hasta el albero
amarillo, todo es oro.
Y hasta el tendido sonoro
llega la fugaz figura,
insólita en su hermosura:
con la pierna adelantada,
con la muleta planchada,
más que un pase, una escultura.


                                                                  Fernando Pérez Camacho

jueves, 15 de diciembre de 2016

Sonetos a Rafael de Paula, gran torero (III)

            Yo canto, una vez más, lo milagroso,
el sueño de una torre de canela,
un natural que escribe en la franela
el verso de lo lento y lo asombroso.

Los ojos se me van hacia el acoso
de un toro por el borde de una tela
como un aire de mar, como una vela
que embiste un negro viento poderoso.

Canto a unos pies que dejan en la plaza
las huellas del milagro de una raza
donde no se agostó la primavera.

Digo Rafael de Paula. Y se diría
que en su nombre se extiende Andalucía
para llenar de luz a España entera.


                                                                   Luis López Anglada

lunes, 5 de diciembre de 2016

Reto del maletilla

            ¡A cuerpo limpio te reto,
el que gane se la lleva!
¡A ver si tienes riñones
y cuelgas de tus pitones
la flor de mi vida nueva!

¡Ja, toro!, ¡toro!, ¡torillo!
¡Vamos a ver si es verdad
que tienes en tus cuchillos
dos muertes por estrenar!

Quiebro en el claro de luna.
Por testigos, dos luceros.
Al quite, dos capotillos:
el ángel de los toreros,
y el de los pobres chiquillos
que no conocen el miedo.


                                                                  Juan Pedro Domecq y Díez