lunes, 5 de diciembre de 2016

Reto del maletilla

            ¡A cuerpo limpio te reto,
el que gane se la lleva!
¡A ver si tienes riñones
y cuelgas de tus pitones
la flor de mi vida nueva!

¡Ja, toro!, ¡toro!, ¡torillo!
¡Vamos a ver si es verdad
que tienes en tus cuchillos
dos muertes por estrenar!

Quiebro en el claro de luna.
Por testigos, dos luceros.
Al quite, dos capotillos:
el ángel de los toreros,
y el de los pobres chiquillos
que no conocen el miedo.


                                                                  Juan Pedro Domecq y Díez

viernes, 25 de noviembre de 2016

Apuntes de la corrida [Fragmentos]

            […]

No hay sol ni seda en la plaza
porque la muerte está cerca.
El cielo es como una alberca
donde flota la amenaza.
El aliento se adelgaza
reo de oscuros delitos,
y por palcos infinitos
de mantones y jazmines
un silencio de clarines
se abre paso entre los gritos.

[…]

Dejadlo solo en la arena
que lo recibe en las tablas.
Por el callejón, cercado,
huye el ángel de la guarda.
Rondan toreros, ya sombra,
caídos en esta plaza,
mientras por rojos salones
sin tapices y sin lámparas,
danzan el vals de la muerte
verónicas enlutadas.

[…]


                                                                 Rafael Guillén

martes, 15 de noviembre de 2016

Desde el centro del ruedo...

            Desde el centro del ruedo, enfebrecido,
os brindo el toro entre la arena ardiente;
no desbordes clamor aun tu corriente
en el oro silente, esclarecido.

La montera levanto; envanecido
queda un círculo negro en transparente 
sueño de luz. El sol, arde en mi frente
y el clamor me acorrala enmudecido.

Desde la arena, siento cómo escala
la brasa de su ardor, que asciende y cala
mi corazón torero con sus brillos.

Y hacia el toro de testa ensortijada
avanzo entre rumores amarillos,
con el peso brillante de la espada.


                                                                  Rafael de la Serna Gil

sábado, 5 de noviembre de 2016

Tauromaquia poética [Soneto III]

            Con unos lances únicos, de miedo,
bajas las manos, lenta la mirada,
escribo este cuarteto. Escribo nada
más que en el aire. Airosamente quedo.

Banderilleo lo mejor que puedo
con sílabas de lujo. No hay cornada
que pueda competir con mi estocada
cuando me empeño en dar la vuelta al ruedo.

Competencias, aplausos, ideales…
Las músicas son siempre celestiales
cuando la letra es roja y amarilla.

Qué inteligencia de cabeza a rabo.
¿Poeta, o matador? Creo que acabo
de matar un soneto sin puntilla.


                                                                  Javier de Bengoechea

martes, 25 de octubre de 2016

El encierro

            Como un torrente que remonta un río
vais a la mar redonda del albero;
tú, delante de todos, el primero
en nobleza, en bravura, en poderío.

Desborda los balcones el gentío,
las talanqueras son un hervidero
y hay en cada portal un burladero
en donde se arracima el mocerío.

Hierve una expectación madrugadora;
los mozos, sin medallas ni laureles,
desembocan su pánico en la plaza.

Se despereza el sueño de la aurora
y la luz, sin paletas ni pinceles,
esboza el aguafuerte de una raza.


                                                                  José María Fernández Nieto