martes, 15 de octubre de 2013

La Reverte

            Toros del 900. La torera
ciñe el trapo a su traje de caireles.
Una moña de luz y cascabeles
hiere el torso brillante de la fiera.

Bajo la negra flor de la montera
nace la trenza en lazos de claveles
y el toro abraza con sus cuernos fieles
la cintura de nardo o de palmera.

Con dalias de cristal, con asfódelos,
abre la tarde su capote leve
en la plaza sin gente de los cielos.

Y un rubio arcángel tienta la fortuna
poniendo banderillas en la nieve
astada y florecida de la luna.


                                                                   Pablo García Baena

sábado, 5 de octubre de 2013

Brindis a Miguel Báez Espuny

            Brindo por ti, Miguel. Mi voz amiga
trae para ti recuerdos del lejano
rincón de nuestra tierra y cuanto diga

será verdad. Mi verso castellano,
quieta la planta, erguida la figura,
quiere brindar por ti montera en mano.

Brindo por ti, Miguel. Noble postura
la tuya ante la res que enciende fuego
con puntas de pitón en tu cintura:

tu muleta la embebe, empieza el juego
-no hay trampa ni cartón- y tu baraja
convierte en triunfos el impulso ciego.

Brindo por ti. Ciclón que le desgaja
al árbol de la Fiesta en cada toro
una rama frondosa y que trabaja

como si fuesen cera el bronce y oro
de la escultura breve de ti mismo,
que te guardas, Miguel, como un tesoro.

Brindo por ti. Tremendo cataclismo,
que ha conmovido al Arte en sus cimientos
nivelando las cumbres y el abismo;

duende sobre la rosa de los vientos,
que levanta furiosas tempestades
para aplacar la sed de los sedientos.

Brindo por ti. Por todas las verdades
que del Litri en el mundo se escribieron;
por las injurias y las falsedades

que del arte del Litri se dijeron;
porque fuiste pasando sin mancharte,
y ni ultrajes ni halagos te rindieron.

Brindo por ti. Tú hiciste con el Arte
una gran teoría arquitectónica
y un álgebra torera en que fundarte

para escribir la música sinfónica
que inspiradas en siglos de toreros
componen tu estocada y tu verónica.

Brindo por ti, Miguel. Por los primeros
capotazos que diste y la primera
bronca que te buscó en los burladeros;

porque son en la Fiesta una frontera
donde empieza, Miguel, para tu gloria
a hacerse ciencia tu intuición torera.

Brindo por ti. Sereno en tu victoria,
juegas sin inmutarte con la muerte,
cuando es tu nombre ya nombre de Historia,

y comparan tu fama con tu suerte,
y pesan tu sonrisa y tu dinero
antes de haber pensado en entenderte.

Brindo por ti, Miguel. Tan gran torero
que puedes permitir a tu faena
olvidar leyes, cancelar el fuero.

Ya está escrito, Miguel, sobre la arena
de las plazas de toros tu mensaje:
“No tengo envidia de la gloria ajena,
nadie la mía sin razón rebaje”.


                                                       Domingo Manfredi Cano

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Estampa del torero

Enarbola muerte alucinante,
lira de horror, lunada furia oscura,
ciego impulso ceñido a cuadratura
del círculo de plebe resonante.

Si el ímpetu le empuja, impresionante,
la gracia con un quiebro de cintura
burla el feroz afán y la bravura
cede al juego su cetro dominante.

Escultórico bulto combatiente
la revolera en carmesí entallada
juega con la res dura, alegremente,

hasta que, fiera aún y ya domada,
al golpe velocísimo se asiente
bajo la cruz de la sangrienta espada.



                                                       Guillermo Díaz Plaja

domingo, 15 de septiembre de 2013

La estocada

Rayos mortales fulmina
cielo de caireles de oro.

Muere estupefacto el toro
del lujo que lo asesina.

De esmeralda o venturina
o zafiro se le inflama
al sol la mórbida rama
que es en la arena el torero.

Y con pasos de bolero
el rococó se hace drama.



                                                       Rafael Laffón

jueves, 5 de septiembre de 2013

Tarde de toros -Antonio Bienvenida-

En Sevilla, una tarde de agosto,
-nunca tanto silencio en la plaza de toros-
sólo el golpe del viento restalla en la bandera
y el roce de los cuernos en la tersa muleta.

Intensidad de unos segundos, temblor de magia,
-verónicas, chicuelinas, adornos, naturales-
el resol de la tarde cayendo, oro viejo de piedra y arena.

Perfección impecable en el arte más frágil,
viva belleza, hoy mustia en la memoria,
el traje verde claro, silencio y sol poniente, 
el aire transparente dibujando de luz
el capote en las manos de Antonio Bienvenida



                                                       Juan Luis Panero