Domingo, ancha
es Castilla en tu muleta,
por el mar de
tu capa y de tu espada:
la tempestad,
si táurica, es domada
y a tu
indomable corazón sujeta.
Juego
infalible que a la muerte reta
con tu alamar,
burlando la cornada,
mariposa que
vuela invulnerada
y al toro,
entre sus giros, desjarreta.
Domingo, ancha
es Castilla si desplomas
al toro, con
tu lidia y con tu acero,
cerviz que,
estoqueada, se te humilla…
Un círculo de
unánimes palomas
y el vuelo al
redondel de mi sombrero,
proclama que,
ante ti, ancha es Castilla.
Adriano del Valle